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El
tratamiento biomagnético se realiza colocando al paciente vestido en posición
decúbito supino (tumbado boca arriba) sobre una mesa de madera o de un material
aislante para evitar interferencia con los imanes. Mediante la aplicación de un
imán de polaridad negativa (imán rastreador) en partes específicas del cuerpo,
podemos provocar la elongación o contracción del hemicuerpo derecho. Estas
manifestaciones nos definen cualitativamente el órgano alterado, pudiendo dar
así un diagnóstico basado en la etiología de la enfermedad, no meramente en sus
síntomas. Por otra parte, el hemicuerpo izquierdo siempre se mantiene fijo en
su dimensión, funcionando como un mecanismo
de medida y de control para detectar las elongaciones del hemicuerpo derecho.
La polarización
de un órgano, condiciona como consecuencia la polarización de otro órgano en
sentido opuesto, de tal forma que uno será positivo y el otro negativo,
presentando la misma intensidad de carga, la misma frecuencia biomagnética y el
mismo número de partículas elementales. Debido a esto sólo se puede desactivar
cada par biomagnético empujando sus cargas internamente una contra la otra pero
no la de un par contra el otro, para llevar así, a los órganos involucrados a
su neutralidad.
El
impacto que se realiza por inducción a través de la aplicación local de los
imanes con la polaridad deseada de las ambas cargas respectivamente, no aumenta
ni disminuye energía al ser humano, sino que lo neutraliza sin provocar
lesiones ni yatrogenias.
Un órgano sano no
provocaría elongación ni contracción alguna al ser impactado por un polo
negativo.
Una vez que se relaciona un órgano impactado
con el polo negativo con la elongación o contracción del hemicuerpo derecho, se
procede a la aplicación del polo positivo en el órgano de polaridad contraria
que hace resonancia manteniendo los imanes colocados unos 20 o 30 minutos.
Es
por medio de esta resonancia magnética que los campos que se encuentran
alterados se autorregulan para dar como resultado el balance de las cargas
magnéticas (equilibrio biomagnético) y la restitución del Nivel Energético
Normal (NEN) asociado al PH neutro, estado en que se llevan a cabo las
funciones vitales normales de un organismo humano sano y en el cual desaparece
la elongación o contracción del hemicuerpo derecho.
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